jueves, 6 de noviembre de 2014
Las pequeñas cosas son las que importan
Me resulta difícil escribir algo sobre ti que no te haya dicho ya, pero siempre conviene recordarlo. No porque sea tu cumpleaños, algo secundario, sino por ser una persona tan importante en mi vida. La amiga que siempre está ahí, con un machacao en una mano y la otra tirando o rompiendo algo, ajena al control de Fauno. La única persona con quien me puedo sincerar y recibir consejo, con quien puedo discutir y volver a discutir sabiendo que no importa (y sabiendo que ya nunca vamos a montar un partido político). Te doy las gracias por ayudarme siempre, por haber ayudado a construir lo poco bueno que hay en mí, y te pido perdón por todas las veces que no he estado ahí cuando lo necesitabas, que no han sido pocas. Si en este día puedo pedir un deseo, sería que siguieses en mi vida hasta ser una panda de viejos amigos frikis que siguen riéndose de la última vez que Gory huyó corriendo con el gotero y el andador, de cuando Paco se enamoró de la madre de octillizos, de las fotos de Alicia sin sonreír y de Paola cuando quiso adoptar a dos greles. Más allá de los regalos y las fiestas permanecen las sonrisas y los abrazos. Solo espero que siempre puedas recordar miles de sonrisas y abrazos, porque mereces que cada día solo te sucedan cosas buenas. Y cuando no sea así, siempre puedes avisarnos y echarnos unas cervezas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario