jueves, 6 de noviembre de 2014

Cosas que siempre están ahí

Me he esforzado buscando LA foto que definiese nuestra amistad, una imagen en la que se plasmara todo lo que nos une, pero no la he encontrado. Y no la he encontrado porque lo que nos une no se puede ver ni sale a la luz delante de los focos. Los grandes momentos que tengo contigo siempre son al margen de la acción, casi siempre porque has venido a consolar al pobre emo. La que sabe ver cuándo necesito hablar y cuándo estar solo, la que sabe darme coba en las conversaciones para que acabe contando todo; no hablemos de la calidad de los consejos ni del sempiterno "¿Y tú qué tal, Pilar?". La única vez que he disfrutado de la playa fue contigo en el camping. La Casa del Loco tiene su encanto gracias a ti. Las noches se complican porque me encanta compartir unas cervezas y seguir hablando hasta que se haga de día y ya no estemos en condiciones de hablar. Para qué hablar cuando nos entendemos con una mirada o un golpe en la frente. Si te digo la verdad, no existe imagen pero tampoco palabras que pueda usar para hablar de nuestra amistad. Me he dado cuenta de esto cuando llevaba 11 líneas escritas, pero suele pasar. Solo espero que durante mucho tiempo sigas secundando planes absurdos o que parecían condenados al fracaso pero acabaron siendo veladas únicas: Boltaña, Norte, Coto de Hayas... Son solo los más recientes, pero no son todos ni mucho menos los últimos. Para mí, lo mejor de tu cumpleaños es darme cuenta de todo lo que hemos vivido juntos y de que aún nos queda mucho por delante. Te felicito y te doy las gracias por ayudarme a hacer la vida más fácil, más atractiva, más cosa.

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